1 abr. 2007

Un protagnista do autonomismo galego,

ISRAEL SAN MARTÍN
CORES, Baldomero, Enrique Rajoy Leloup. Un protagnista do autonomismo galego, Diputación de Pontevedra, Pontevedra, 2005.

Los orígenes intelectuales de Rajoy

Israel Sanmartín, Universidad de Santiago de Compostela

Baldomero Cores ha completado con un trabajo dedicado a Enrique Rajoy Leloup su trilogía dedicada al proceso autonomista gallego. Previamente, le había dedicado un libro a Alexandre Bóveda y casi a la vez que el de Rajoy ha publicado uno dedicado a Osorio Tafall. El de Rajoy, que es el abuelo del actual jefe de la oposición del parlamento español, es un libro voluminoso pero ágil. Por encima de todo ello, ofrece, como siempre, las maneras siempre exclusivas, diferentes y transgresoras del autor.

En esta ocasión Cores ha evitado en la redacción de su libro todos los intervencionismos posibles. De tal forma, ha tallado un personaje, el de Enrique Rajoy Leloup, sin las interferencias morales de la derecha, sin la intromisión cultural e ideológica de la izquierda y sin la mediación sentimental del nacionalismo. Se ha mantenido en un difícil equilibrio sólo logrado gracias a su dominio terminológico, histórico y cultural de la época, y por su olfato para entender el alcance real de las consecuencias de los hechos. Esa es una característica fundamental de libro; esa armonía entre las ideas y los hechos del personaje, ese juego malabar que le hace mostrar un biografiado muy matizado y rico en todos sus aspectos. Incluso gracias a eso vemos muchos de sus defectos. Cores ha logrado cambiar las cañerías con el agua abierta a toda presión, y ese es un mérito muy de agradecer, pues tanto la época como el personaje son muy proclives a dejarse llevar por el guerracivilismo historiográfico que se ha abierto en los últimos tiempos.

Más allá de esas consideraciones generales, Enrique Rajoy fue un hombre conservador y católico, y a la vez uno de los impulsores más significativos del Estatuto gallego del 36. Era un sujeto “gris”, en principio sin mayor importancia, lo que demuestra el interés para la historia de los personajes a la sombra. Seguramente sería mucho más fácil para Cores elegir a otro protagonista con más nombre para explicar los entresijos del Estatuto, pero ha elegido a Rajoy porque es una persona clave para muchas cuestiones, sobre todo en lo procedimental y lo administrativo, aunque no tanto en la parte intelectual. La elección de un actor secundario ofrece la posibilidad de recurrir a gente semianónima para construir la historia, con lo que aquí Cores también se queda en ese equilibrismo entre la historia de los grandes hombres, y esa historia de las masas utilizada como mero instrumento justificativo. El autor escoge un personaje que entendemos tanto en sí mismo como a través de con quien se relaciona, puesto que salen a relucir muchas de las cuestiones y entresijos de la sociedad civil de la época (Rajoy incluso fue cesado de su cargo como profesor universitario e inhabilitado para cargos públicos con la llegada de la dictadura).

También muestra muy bien Cores que Rajoy, al igual que Bóveda o Tafall, fueron simples voceros de un sentimiento más colectivo y de la necesidad de un pueblo de buscar más identidad y capacidad de autogobierno, aunque sea desde una postura autonomista. “La autonomía es la renovación, el despertar de todos los valores gallegos. Significa, por tanto, la autonomía el progreso hacia el cual caminar en marcha ascensional, los pueblos que no quieren morir”, escribe Rajoy descubriendo sus limitaciones teóricas. Cores precisa como Rajoy supo aunar sus ideas municipalistas, su autonomismo y sus convicciones conservadoras y católicas. En este aspecto de las convicciones, Cores denuncia que Rajoy ha sido “estigmatizado en exceso” y que no dejaba de ser un “monterista” que estaba entre García Prieto y Canalejas, y que, en realidad, no perteneció a ningún partido.

La excesiva pulcritud metodológica le lleva al autor a no establecer relaciones entre aquellos años previos a la Guerra Civil y la actualidad. Por otro lado, también se hecha de menos una mínima conexión entre Rajoy y su nieto, Mariano, actual jefe de la oposición en el Congreso de los diputados. En otro sentido, sería interesante trazar, por lo menos de pasada, la frustración que supuso para los nacionalistas el Estatuto, a todas luces insuficiente para ellos, un descontento que no se ha resuelto hasta hoy en día. En definitiva, el libro es una biografía imprescindible para acceder a los registros de recuerdos de un momento convulso de la historia, donde se pone de manifiesto que nada provoca más resentimiento que las pequeñas diferencias....sobre todo en el estado de egoísmo colectivo en el que vivíamos y vivimos....

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